LOS MISTERIOS DE EPECUEN

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Por Marco Bustamante //

La Villa Epecuén quedó debajo del agua en 1985, treinta años después, el lago retrocedió, dejando al descubierto un pueblo fantasma. Llegar al lugar es toda una experiencia, caminar por la avenida principal, la 25 de mayo, es como viajar a una ciudad destruida por la guerra. En medio de todo eso, espíritus de viejos moradores parecen observar al desprevenido visitante desde sus ventanas oxidadas. Cuesta conseguir testimonios, primero porque en las ruinas vive una sola persona y segundo se debe a que muchos tratan de no hablar de temas paranormales por aquello de “pueblo grande infierno chico”. Igualmente dimos con un fantasma en particular, que dicen, puede ser visto caminando por el santuario de Santa Teresita todos los primeros de octubre. La parroquia, o lo que queda de ella, está ubicada en un punto próximo a la costa y si bien nadie murió durante la inundación de 1985, el espectro de un antiguo cura del templo, espera a sus fieles los días de la virgen.

Almas en pena

“Todos piensan que la luz mala es provocada por la incandescencia de los huesos y no es así”, un ex-vecino del lugar comenzaba de esa manera un relato esclarecedor. “Es muy común ver en esta zona un tipo de luminiscencia con forma del cuero de una vaca, una especie de estrella, flotando por los campos. Aveces la gente piensa que es un auto, salen a recibirlos y no hay nadie, un misterio”, según nos cuenta son espíritus en pena, gente que murió violentamente que deambulan por las proximidades del lago.

Actividad paranormal en el Matadero

El Matadero de Epecuén merece un párrafo aparte. Inaugurado el 3 de diciembre de 1938 es obra del Arquitecto Francisco Salamone. Su funcionamiento se prolongó hasta la década del 80. Hace pocos días decidimos ingresar de noche al lugar, para intentar comprobar si las historias que se cuentan son verdad. Se habla del fantasma de un trabajador que deambula con una cierra por los oscuros pasillos y hasta de un animal transparente, que a mas de uno a tirado de un golpe. Llegamos a eso de las 2 de la mañana, afuera el tiempo no acompañaba, solo de vez en cuando una inmensa luna llena aparecía entre las nubes iluminando la bruma salada de la laguna. El primer susto nos lo llevamos con el aleteo de los murciélagos que, espantados por nuestras potentes luces decidieron revolotear en circulo sobre nuestras cabezas. Poco después nos topamos con otra sorpresa: un enorme zorro gris que intentaba escalar una pared para esconderse de nosotros. Retrocedimos, si bien sabemos que estos animales son mas bien inofensivos, uno nunca sabe, acorralados pueden llegar a ocasionar accidentes. A las tres de la mañana, decidimos sacar velas, improvisamos un par de carteles de si y no que nos permitieron intentar un contacto, siempre y cuando en el lugar existieran entidades. Elegimos una habitación con nula circulación de corriente de aire para no obtener resultados falsos. Para sorpresa nuestra, poco después de las 03:13 obtuvimos movimientos de pabilo alentadores. Logramos un nombre “Daniel”, todo esto en nuestro improvisado experimento de descartar vocales y consonantes. De un momento para el otro la batería de la cámara de video dejó de funcionar, el aire cambio y todos comenzamos con la sensación de que era hora de irnos porque ya habíamos molestado lo suficiente. Eso marcó el final de nuestra aventura en Epecuén.

La leyenda

Cuenta la historia que después de un gran incendio el bosque, un niño fue encontrado por un grupo de indios levuches y bautizado Epecuén, que en su lengua significa “casi quemado”, en recuerdo del fuego del que se salvó por milagro. El huérfano creció fuerte y demostró ser valiente en la guerra.

En una batalla victoriosa contra los puelches, Epecuén —que ya era un joven atractivo— se apoderó de la hija del cacique enemigo: la joven y fresca Tripantu, que en la lengua pampa significa “primavera”.

El amor del guerrero y la doncella duró lo que dura una luna completa y, tras ese período de intensa felicidad, Epecuén se enamoró de otras cautivas robadas en las batallas. Esto causó una profunda tristeza en Tripantu y comenzó a llorar de tal manera que sus lágrimas formaron un gran lago salado que ahogó a Epecuén y a todas sus amantes. Esa fue su venganza.

Al saber que Epecuén se había ahogado, la joven Tripantu perdió la razón y se dedicó a vagar por las orillas del lago. Una noche de luna llena, la doncella oyó la voz de su amado en el murmullo que salía del agua. Desde esa noche nunca más se vio a Tripantu y el lago se volvió sagrado para todas las tribus de la zona.

OVNIs a la vista
En el 2013, una madre le sacó una foto a su hijo de 3 años y detrás apareció el objeto volador. La foto tomada en Carhué el 23 de enero de ese año por Anabel Jacquin.

Ese día, cerca de las 20 horas, el nene se perturbó por un sonido y salió corriendo hacia donde estaba su mamá. La mujer lo calmó, pero también percibió un “zumbido extraño”, por lo que decidió apuntar al cielo con su teléfono celular y logró la instantánea en cuestión.

Anabel Jacquin, de 22 años, paseaba junto con su hijo Tomás y tres de sus mascotas por el campo donde vive con su familia ubicado a 12 kilómetros de la ciudad de Carhué. Al percatarse de que en el cielo volaba un extraño obejto, decidió retratarlo.

La foto fue tomada exactamente las 20.14 horas. Al observar la foto inmediatamente, Anabel Jacquin nota que en el paisaje de fondo, entre la alambrada próxima y un monte distante a unos 250 metros, hay un nítido “objeto oscuro, en aparente actitud de ascenso”. Al llegar a su casa y bajar la imagen a la computadora comprueba efectivamente la presencia de un enigmático objeto volador.

En esa zona se tiene conocimiento de varios registros de actividad Ovni, sobre todo en la zona cercana al ex balneario.

La fotografía y los análisis de filtrados efectuados por varios investigadores, muestran un cuerpo de aspecto sólido y metálico, que sin llegar a ser una nave nodriza tiene muy buen porte, dando la impresión que está tomando altura, por su posición diagonal y a una interesante velocidad de despegue que le hace expulsar una pequeña bruma desde su parte trasera, efecto ya observado en otras fotografías realizando la conocida Ovnilogía Comparada. La altura, por lo que se observa en la imagen es relativamente baja, como pocas veces se ve en materia de fotos Ovni.

Las denuncias de avistamientos son moneda corriente en la región. Ya desde las décadas de los 60 y 70 se tiene registro de una actividad del Fenómeno en toda la región de las lagunas encadenadas por su cercanías al “Corredor Ventana”, uno de los sitios más recurrentes del país, que se extiende desde Pigüé y Cura Malal hasta Bahía Blanca.

En el año 2010 cuatro mujeres fueron protagonistas de un encuentro con un OVNI que le produjo el típico “efecto electromagnético (EM)” a su automóvil, mientras viajaban desde Carhué a La Pampa y en Octubre de 2011 una seguidilla de reportes de “extraños objetos luminosos” sobrevolando el lago Epecuén motivó la intriga de los pobladores.

El Ser de Macachín

En 2007 se presentó una fotografía calificada como “de alta extrañeza” en la que se observa en proximidad de un avión parado en el aeródromo de la localidad de Macachín, un extraño ser, en una imagen que al ser ampliada y analizada, permite observar distintos detalles como por ejemplo las partes de su cuerpo compuestas por cabeza (con ojos frontales), extremidades superiores (brazos o alas), tronco y extremidades inferiores.

La imagen fue captada por el fotógrafo Fabián Romano de aquella localidad, en horas de iluminación óptima (mediodía) con una cámara digital Minolta de última generación en la que utilizó un lente de 135 mm y una velocidad manual de 1/1000 es decir una milésima fracción de segundo de apertura de obturador.

La imagen del extraño ser fue calificada como “ente” y definida “de alta extrañeza” luego de consultar expertos y someter a análisis minucioso la fotografía.

Cabe destacar que la rara imagen no fue percibida por el fotógrafo al momento de capturar la imagen, quien se vio sorprendido al observarla en el monitor de la computadora.

La foto fue enviada a curiosos del tema OVNI quienes la sometió a análisis, mientras que el director del Museo Provincial Gustavo Siegentale definió como “muy extraña” a la fotografía y se atrevió a decir que podría tratarse de un extraño ser “mamífero, carnívoro y con alas”, obviamente “una especie desconocida”.

La imagen también fue cotejada con un moderno equipamiento de la División Criminalística de la Policía de La Pampa, en que se observan detalles muy interesantes como ojos frontales y lo que pareciera ser una especie de trompa o pico.

Los investigadores estimaron que el extraño ser tendría por lo menos unos 80 cm de altura, tomando como referencia la hélice del avión más próximo.

Más adelante destacaron que este caso “no es aislado” sino que es parte de una serie de interesantes fotografías tomadas en distintos puntos de la provincia durante 2006 y 2007.

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