OVNIS EN LA BASE NAVAL DE PUNTA INDIO

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Por Marco Bustamante //

Llegar a la zona de Punta Indio, sobre la ruta 11 en Buenos Aires, es un paseo rodeado de verde que desemboca en la inmensidad de la bahía de Samborombón. Los habitantes del lugar recibieron al equipo de Crónicas Paranormales con los brazos abiertos y acompañaron cada uno de los tramos de nuestra investigación con la inquietud lógica de quien deja mirar en lo mas intimo de su pueblo. Desde la década del 60, esta zona ubicada a unos doscientos quilómetros de Buenos Aires, se convirtió en un lugar de culto para los seguidores del fenómeno OVNI. Curiosamente no esta bien posicionado en la lista de los mas visitados por este tipo de “naves” a nivel nacional, pero la repercusión mediática lo colocó en un pedestal que hasta hoy nadie se había animado a tocar. Nuestra intención es invitarlos a descubrir juntos, que no todo lo que brilla es oro y que no todo lo que aparece en el cielo y no podemos reconocer necesariamente tiene que ser de origen extraterrestre.

Si uno quiere empezar a desandar el camino de este misterio, al primer lugar que teníamos que ir a golpear a la puerta era a la base de aeronaval del lugar, cuna de la aviación naval argentina, funciona desde 1928 y es la protagonista absoluta de gran parte de la casuística de la zona. Tenemos que remontarnos a 1963 cuando se instaló en la Torre de Control el GCA (Ground Control Approach) de la famosísima marca Collins, populares en aquellos años por jugar un papel importante en la guerra de Vietnam. La instalación, control y posterior empleo del radar estuvo a cargo del Taller de Electrónica de Punta Indio (TEPI), con la ayuda del suboficial González Desseff, que ya había trabajado en la instalación de un equipo similar en Cte. Espora.

En aquel entonces, se reportaron numerosa cantidad de apariciones de “bips” que se destacaban en la pantalla del radar y mostraban un desplazamiento definido y coordinado. El término “bips” hace referencia a un punto, a una coordenada ubicada en el cielo. Tenemos que entender que esta tecnología que llegó a nuestro país en la década del sesenta tenía muchas fallas debido a lo rudementario del equipo y lo sensibles de las viejas lámparas.
Eran especialmente sensibles a las imagenes “”clutter” que son todos aquellos ecos recibidos por el radar que son, por definición, no deseados. Para poner el equipo en funcionamiento se tuvieron que descartar decenas de estos “bips fantasmas” puntualmente un molino, una casa al norte de la base y las chimeneas de la fábrica de Pipinas. Estos “fantasmas en la imagen” también pueden ser causados por objetos del entorno, el mar, precipitaciones, pájaros, turbulencias atmosféricas y otros efectos atmosféricos como reflexiones ionosféricas y estelas de meteoritos. En los radares actuales es una computadora que filtra todo ese “ruido”.
En innumerables casos de señales misteriosas en el radar de la base de Punta Indio también se habla de “bips” con movimiento coordinado e inteligente. Eso también puede tener una explicación lógica, existe un tipo de “clutter” que son producidos por ecos de un objeto en tierra, una proyección el cielo de algo que se mueve por la superficie. El motivo fundamental de este fenómeno es la reflexión terrestre y la refracción atmosférica. Cientos de veces este tipo de señal se presta a confusiones, ya que parece moverse y se comporta como si fuera un objeto en el cielo, de modo que el radar detecta un objetivo “fantasma” que en realidad no existe. Para el operador, encerrado en una habitación del piso 4 de la torre de la base, solo tenia como método de comprobación la radio. En otras palabras, en un día típico de trabajo, un blanco fantasma en aquel entonces seguramente era habitual y estos “ovnis” no eran otra cosa que la imagen causada por reflexión terrestre interpretado por el radar como un objetivo idéntico al real situado justo arriba en el cielo.
Nunca nadie vio nada concreto en la base o en el cielo, todo sucedía en el marco de la pantalla del radar; excepto la noche del 9 de julio de 1963, cuando varios oficiales del Ejército y de la Armada estaban al pié de la torre de control esperando un avión, y vieron una luz muy intensa que se desplazaba a gran velocidad por el medio del Río de La Plata. Pero solo eso, una luz a la distancia. Ni ovnis, ni extraterrestres, solo señales fantasmas y un montón de ruido que alimentado por la sugestión y las largas jornadas de guardia convirtieron a la base Aérea de Punta Indio en una especie de Área 51. No podemos desacreditar la totalidad de los relatos, sencillamente porque no estuvimos ahí pero lo que si es seguro que acreditar como evidencia los registros de un viejo radar es tan obsoleto en estos tiempos como el aparato en si.

El código “Machain”

En el año 1981 el prestigioso investigador Roberto Banchs se ocupó del tema en cuestión y se comunicó por carta con Federico N. Machain, una persona que al parecer cumplió funciones en la base como instructor de vuelo y jefe del departamento de logística. Decimos “al parecer” porque curiosamente en el lugar nadie tiene registro del testigo. Aparentemente esta persona fue oficial operador e instructor del radar, algo que tampoco pudimos comprobar. Los relatos de Machain que conocemos por la carta, hablan de estos “bips fantasmas” que incluso lo acompañaron en un vuelo de rutina entre la base y Aeroparque, pero el testigo no pudo hacer una comprobación visual del evento por la niebla. Pocos días después se vuelve a repetir un evento de similares características que dura aproximadamente media hora y este testigo para nosotros misterioso hace un quiebre en el relato. Comienza a frecuentar en horas de la noche la torre para ver si podía divisar algo desde el lugar. Y acá aparece un detalle interesante en el relato “observamos una formación en V a una altura de 15.000 pies y a una velocidad cercana a los 5.000 km por hora”. Para estas dos últimas coordenadas solo quedan dos posibilidades, o nos esta mintiendo, porque el radar jamás pudo registrar semejante velocidad, o desconocía como funcionaba la terminal del radar y basa sus cifras en conjeturas. Lo único destacable del testimonio es el fragmento en el que relata el haber “avistado visualmente y simultáneamente verificado por los operadores del radar, de un objeto, era de forma elipsoidal, de un brillo tal que impedía ver su superficie, y de unos doce metros de diámetro. Al ordenarse el retorno, regresé al aterrizaje, mientras el objeto se alejaba a altísima velocidad hacia el Río de la Plata”. Es difícil tratar de creer este relato sabiendo que por ya antes había faltado a la verdad. Lamentablemente lo que ocurrió solo lo sabe este misterioso piloto que en la base aérea nadie conoce y que claramente supo en su momento darle color y un tono dramático a lo que en Punta Indio estaba ocurriendo.

Marcianitos verdes en TV

En estos días un canal de televisión del exterior está repasando algunos de estas historias ocurridas en Punta Indio. Fue bueno haber conversado con uno de los testigos que entrevistaron para el ciclo. Lo insólito del documento que sacaran al aire es que está basado en el testimonio de una persona que trabajo en la torre de control de la base pero no en el radar y los datos técnicos de uno de los últimos operadores del equipo en cuestión que asegura que nunca vio nada y explica con gusto como funcionan todo este tipo de “ecos fantasmas”. Cuando uno se imagina la torre de control de un aeropuerto automáticamente a la cabeza viene la imagen de pantallas de radar captando el aterrizaje y partidas de aviones. En el caso de Punta Indio el control del GCA esta ubicado tres pisos por debajo del enorme salón vidriado desde donde se verifica visualmente el tráfico aéreo. Esto tiene una explicación lógica, el operador del radar no tiene que tener referencias visuales sobre las coordenadas espaciales donde está ubicado. Sus únicas referencias tienen que ser las que les proporciona la pantalla de la maquina. Volviendo al tema del informe televisivo, tengamos en cuenta que esta armado con el testimonio de alguien que trabajó en la torre pero no en el radar solo respaldado por algunas personas seguidoras del tema que hasta el momento no habían podido entrar a la base hace que la historia de los OVNIs en Punta Indio haga agua por todas partes.

+ El dato:

URUGUAY

La Fuerza Aérea Uruguaya creó la C.R.I.D.O.V.N.I. (Comisión Receptora e Investigadora de Denuncias de Objetos Voladores No Identificados), el 7 de Agosto de 1979, con la idea de complementar las tareas del Control de Tránsito Aéreo.
+ El dato:

FRANCIA

Fue el primer país en sacar a la luz sus documentos ovni en formato electrónico disponible para las masas.

El OVNI que bajó en una base militar

No solo a la base de Punta Indio la relacionan con naves de origen extraterrestre, en 1955 el presidente de los Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower, aterrizó en su avión presidencial “Air Force One” en la Base Aérea Holloman con el supuesto objetivo de reunirse con visitantes espaciales que se alojaban allí. Luego en 1964, la nave espacial habría regresado a ese mismo lugar y varios equipos de cámaras en la pista y sobrevolando la base aérea captaron su aterrizaje. En este último incidente, el personal de la fuerza aérea recibió a los extraterrestres, cuando aterrizaron y salieron de su nave espacial. Algunos informes afirman que los visitantes espaciales posteriormente guardaron su ovni en un hangar en la base aérea mientras se reunían con funcionarios del gobierno estadounidense y de la fuerza aérea por varios días. Esto sugiere que los extraterrestres han visitado rutinariamente la Base Aérea Holloman para conferenciar con funcionarios del gobierno de los Estados Unidos desde el famoso accidente ovni de Roswell de 1947 y quizás aún se reúnen con ellos. Ha habido varios testigos dándose a conocer afirmando que estaban presentes en la base aérea en 1955, cuando el avión del presidente, aterrizó para reunirse con los visitantes espaciales.

El Hangar 18

El Hangar 18 se encuentra en la ultrasecreta, y a la vez por todos conocida, área 51 en Nevada, Estados Unidos. Es propiedad del gobierno norteamericano. Durante años, se vienen desarrollando experimentos de prueba con tecnología experimental y nuevas aeronaves militares. El nombre real es Atomic Energy Commission (AEC) designation: Area 51. El Gobierno de los Estados Unidos ni admite ni niega la existencia del Área 51. Pero este lugar se encuentra fuertemente custodiado y, a los visitantes inoportunos, se los enfrenta con guardias armados y helicópteros.

Linea de Tiempo:

1952. Se crea la primera comisión de encuesta en el seno de la Marina de Guerra.
1955. El capitán Jorge Milberg traduce y prologa Flying Saucers From Outer Space, editado por la Biblioteca del Círculo Aeronáutico.
1960. 3 de julio, el capitán Hugo F. Luis Niotti, por observa y fotografía, en camino a Yacanto (Córdoba), un objeto cónico, horizontal al suelo, que se aleja a unos 200 km/h.
1962. La Marina pone en marcha la Comisión Permanente de Estudios del Fenómeno OVNI .
1962. El Servicio de Informaciones de la Aeronáutica crea su propia División OVNI.
1965. En la noche del 3 de julio, personal militar de las bases antárticos argentinos de Orcadas y Decepción presencian el desplazamiento de un objeto no identificado que irradia colores verdes, rojos y amarillos
1967. Se crea la División OVNI en el seno de la Subjefatura II del Servicio de Inteligencia de Aeronáutica.
1968. En julio, el brigadier general Adolfo T. Alvarez, comandante en jefe de la Fuerza Aérea Argentina, admite la factibilidad de los platillos volantes.
1968. El presidente de facto, general Juan Carlos Onganía, dice: “Creo que los platos voladores existen”
1979. El Brigadier General Rubens Omar Graffigna instruye formar la División OVNI a cargo de los capitanes Carlos Augusto Lima y Elanio Rodríguez.
2010. Se crea la Comisión del Fenómeno Ovni de la República Argentina (Cefora) que tiene como objetivo solicitar al Gobierno Nacional la Desclasificación de los Expedientes Ovni.
2010. La Fuerza Aérea anunció creación de una comisión para investigar fenómenos OVNI

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