UN MILAGRO LLAMADO ZAHIRA

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Por Marco Bustamante //

En el año 2009, Zahira Morales tenía 6 años. Quiso el destino que una tarde de primavera, mientras jugaba con su hermano en la plaza Almagro, cayera sobre su cabeza una enorme rama de plátano. Inmediatamente la trasladaron como pudieron hasta el Hospital de Niños “Ricardo Gutiérrez”.

El diagnostico en ese momento fue terrible: “traumatismo de cráneo con fractura y hundimiento fronto parietal expuesto”. Desde la terapia intensiva, los médicos aseguraban que sólo había un 7 por ciento de probabilidad de vida. Para Adrián y Bárbara, los padres, fueron momentos muy difíciles. Ver a su hija entrar y salir varias veces del quirófano, era algo que ni en sus peores pesadillas se habrían imaginado.

Todo comenzó a cambiar cuando Jorge Bergoglio, el hoy Papa Francisco, fue al hospital a visitarla. Nadie recuerda exactamente la conversación, pero quedo en la memoria de todos una cruz de madera que le regalo y se convirtió con el tiempo en una tabla de salvación para la pequeña.

Un tiempo después, el 7 de enero del 2010, en la escalinata del Hospital Gutierrez, decenas de periodistas acompañaban el alta de la nena. Como olvidar las primeras palabras del padre: “El milagro se hizo”, con el tiempo descubriríamos el verdadero significado de sus dichos.

Ya en su casa y en múltiples oportunidades, Zahira manifestó que un “señor” había ido a visitarla mientras se encontraba en coma, para acompañarla a un lugar que describió como “las puertas del cielo”.

En su primera visita a San Nicolás, poco después de su recuperación, la pequeña reconoció de inmediato la imagen de aquella persona que tantas veces la había acompañado cuando todos pensaban que estaba sola. En un rincón escondido, tapado de la visita del público, la mirada bondadosa del Sagrado Corazón de Jesús parecía esperar que Zahira la descubriera. Llanto, rezos y asombro. No había dudas, el era aquel ángel que la acompaño al cielo y decidió que no era su momento.

Este año, el milagro volvió a tocar la puerta de la familia Morales, en un estudio tomografico programado, surgió una imagen sin explicación: allí donde antes no había nada -producto del brutal golpe- ahora existe una estructura osea, un hueso. Lo que médicamente es considerado como un milagro, podría llegar pronto al Vaticano para ser estudiado por los especialistas eclesiásticos.

El 25 de septiembre pasado, en el marco de la celebración de la Virgen del Rosario de San Nicolás, Crónica acompañó a la familia en un momento muy especial, Zahira ofrendó la cofia que protegió su cabeza y que, milagrosamente no necesitará más.

Por su capacidad de lucha, la constancia, el esfuerzo y por regalarnos a todos un milagro, Zahira Morales es nuestra héroes de siempre.

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